Pues no pienso hablaros de la película. Voy a proceder a a explicaros mi teoría sobre la delgada línea roja.
Punto número uno: si alguien sale de noche es pa follar. A mí no me vengáis que salimos a pasarlo bien a echarte unas risas y etcetera etcetera. Todo el mundo sale a pillar cacho. Esto es así, y el que diga lo contrario miente, hijos de puta. La cuestión es que para ligar, todos necesitamos cierta ayuda. Es aquí donde entra en juego en el tablero de las relaciones tanto hetero como homo, el alcohol. Hay que bordear esa línea en la que estás achispao, ocurrente, gracioso, divertido, ameno, opíparo, dicharachero, cariñoso, generoso y etcetera etcetera, para poder entablar el primer contacto. Conviene estar achispao, pero ligeramente pedo, puesto que en caso de recibir un encuentro poco amigable, es decir, cuando la tía te manda a tomar por culo (casi siempre) tener la excusa de decir que estás pedín y que no te acuerdas (¿te suena, eh?). Pero, no conviene sobrepasarse porque en ese momento ya vas tan pedo que das asco. Olvídate de pillar. Y sí lo haces, es probable que no quieras recordarlo, ni mirarle a la cara a con quien has pillado. Este umbral es conocido como “La línea Maginó”, nomenclatura heredada de la famosa línea de defensa construida en el Norte de Francia entre la Gran Guerra y la Segunda Guerra Mundial para protegerse de futuras invasiones alemanas, que curiosamente al empezar el conflicto bélico la línea no sirvió para nada, he ahí la explicación.
Si eso, ya os hablo otro día de conflictos bélicos y de gente estúpida con ínfulas de Dios…


